lunes, 9 de noviembre de 2015

PASE USTED PRIMERO... Que YO no TENGO PRISA


Tendría que haber cogido el carrito para la compra... Si es que solo venía para dos cosas!!!  Pero no lo hice y al final fueron algunas cosas más. Sonrío. He conseguido llegar a la caja, eso si, voy tan cargada que ya se me están cayendo algunas cosas por los pasillos.

Una Señora está voceando a un Sr. y el Sr le dice: "Tranquilícese, Usted PRIMERO ... Yo NO TENGO PRISA". Plaf... al salir del supermercado he pensado que hoy NO iba a ESCRIBIROS DEPRISA desde el iPad, sino lento como desde una de las antiguas máquinas de escribir. Sonrío.

He de reconocer que este "no tengo prisa" me ha encantado, porque me ha hecho pensar. ¿Por qué TENEMOS PRISA?

Nos pasamos media vida teniendo prisa por o para algo. Como si por instinto casi básico, hubiera unas prisas trascendentalmente de primera necesidad. Prisa por alcanzar la mayoría de edad, por terminar los estudios, por encontrar el amor, por buscar estabilidad económica…

Otras son tan corrientes y cotidianas que ni reparamos en ellas. No nos planteamos si las tenemos, solo lo decimos. Son esas de: "te cuelgo el teléfono porque tengo prisa", "no me puedo parar porque tengo prisa", "hoy no puedo salir porque tengo prisa",.... Y en algunas ocasiones tenemos PRISA PORQUE SÍ.  Y esto... ya manda narices!!! sonrío.

Estoy recordando una frase muy conocida de William Shakespeare, que dice: "El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos". Para  jugar bien esas cartas, no valen "las prisas", ni las que nos exigimos, ni  las que nos exigen.

Me doy cuenta que una de las mejores jugadas de la vida, es aprender a vivirla sin prisa y con conciencia de la importancia de dedicar tiempo a lo importante, a lo necesario y a lo que nos hace felices.

En otras es casi necesario aplicar eso de "SIN PRISA pero sin PAUSA", porque también es cierto que a veces las oportunidades no saben de pausas para el bocadillo, ante todo para no tener que tararear eso de "dudando dudando, la duda me ha robado la ocasión", que canta El Arrebato.

Ahora bien, como toda moneda tiene dos lados, tampoco deberíamos olvidar que las oportunidades pueden disfrazarse de ARCO IRIS y deslumbrarnos con toda la gama de colores. Estar tan ofuscados en sus destellos, puede desviar nuestra mirada y perder el verdadero norte.

En estos casos averiguar por qué lo permitimos, es casi una inevitable responsabilidad. Preguntarnos,  si realmente esta oportunidad se merece tener que decidirse así en un plaf, deprisa y a toda prisa.

Sobre todo es importante no confundir oportunidades con aquellos oportunismos, que son casi victimismos derivados de la presión social, familiar, laboral o sentimental.

Y llegando a ese desenlace de pensamientos superpuestos, me viene a la memoria la prisa de los demás, como aliciente para buscar la nuestra.

Recuerdo una ocasión en la que yo llegué tarde, y me dijeron algo así como: "Tu tiempo no vale más que el mío". Mi primera reacción fue: "Uf, eso me ha parecido casi una impertinencia". La segunda reacción fue la decisión de replantearme el tema de la puntualidad, no solo como un virtud y cualidad que debía mejorar, sino como un acto de respeto al tiempo ajeno.

Así que he decidido solo aceptar algunas de las "excepciones a la regla", y seguir haciendo caso al refranero popular que dice eso de las prisas no son buenas... y cuando alguien inicie una acalorada discusión por querer pasarme delante en el supermercado, le podré decir con convicción: “Pase usted primero, que yo no quiero tener prisa por nada que no MEREZCA la PENA”,  Sonrío.

Descubramos ¿Qué o quién se merece que andemos con prisas? Sonrío. No olvidéis que se os quiere. Feliz semana a tod@s!!!!